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jueves, 1 de diciembre de 2016

MÓDULO IV. PRESENTACIÓN DE BUENAS PRÁCTICAS

MÓDULO IV. PRESENTACIÓN DE BUENAS PRÁCTICAS

Recordemos el caso:

Caso de victimización de tipo activo.
El cuestionario “socioescuela” realizado a una grupo de sexto de primaria vierte una serie de datos con los que debemos trabajar. Por un lado, que la “alumna 24” parece ser víctima de acoso dentro de la escuela. Este dato lo revelan las declaraciones de gran número de compañeros (20 testigos), y la de la alumna en cuestión, que confirma este dato (y declara “llevarlo muy mal”). Por otro lado, el test muestra un dato importante: un 74% de los alumnos de ese aula no quieren a esta niña como compañera de mesa.
Al parecer, a todo ello se le une que la alumna 24 presenta conductas disruptivas (llama constantemente la atención, discute mucho y se muestra intranquila), que no pasan desapercibidas por los compañeros de clase, y que son recogidas por los mismos en el cuestionario.


Características del centro:

El colegio donde llevaremos a cabo las actuaciones para minimizar este caso de acoso es un centro público bilingüe de Educación Infantil y Primaria de la zona Noreste de la Comunidad de Madrid. Con poco más de 700 alumnos, se encuentra enclavado en un pueblo obrero de la periferia (San Fernando de Henares), donde abundan las zonas verdes y las edificaciones unifamiliares. El nivel socio-económico de las familias es medio, con gran porcentaje de padres con nivel de estudios medio-superior. El nivel de inmigración de los estudiantes es bajo, aunque un número considerable de alumnos es descendiente de inmigrantes (procedentes principalmente de Rumanía). La relación de las familias dentro del marco de la escuela es fluida y, salvo excepciones, suelen participar de la vida escolar.
En cuanto a la distribución de los edificios que conforman las clases, podemos decir que el colegio se divide en dos grandes edificios: uno más nuevo que otro. En el edificio de “nueva” construcción se encuentran las aulas de infantil, 1º y 2º; en el edificio “viejo”, las clases de 3º a 6º, dirección, comedor, psicomotricidad y sala de profesores.
Debemos aclarar que nuestro colegio no posee gimnasio propio, y que los alumnos deben salir del centro para ir a un polideportivo cercano que comparten con otro colegio (esto es muy importante, ya que las agresiones también se pueden producir en estos desplazamientos).


MEDIDAS PEDAGÓGICAS A TOMAR:

El documento que guiará la toma de decisiones en nuestra actuación es el Plan de Convivencia, que recoge medidas organizativas concretas (entradas, salidas, recreos...). Dentro del mismo, encontramos el Reglamento de Régimen Interno, en el que aparecen explicitadas las normas a las que están sujetos los integrantes de la comunidad educativa (derechos y deberes). Debemos destacar las figuras de Dirección y Jefatura de Estudios, además del de Orientador del centro, pues son los encargados de revisar y prestar atención a las posibles modificaciones que se puedan presentar.
El Plan de Acción Tutorial, por su parte, nos permite dar sentido a todo lo trabajado con nuestros alumnos, concretizando los datos y tareas generales de otros documentos en el aula particular que nos compete.
Asimismo, el Decreto 15/2007 de 19 de abril, por el que se establece el marco regulador de la convivencia en los centros de la Comunidad de Madrid, nos dará unas pautas para crear una comisión de convivencia eficaz.

Así, las medidas que tomaremos en este caso concreto, en aras de favorecer la seguridad del contexto escolar, se pueden dividir en varias actuaciones, en función del momento, lugar y/u objetivo a conseguir.

Consideramos que la vigilancia y el control de espacios dentro del centro debe ser primordial para prevenir conflictos. Teniendo en cuenta que los momentos de mayor riesgo son los períodos “entre clases” (cambios, recreo, salida...), pondremos especial atención al control de dichos espacios y momentos.
En nuestro caso, se dividirá los recreos en zonas de vigilancia, para que los profesores encargados puedan “controlar” más eficazmente todos los rincones del mismo.
Por otro lado, es importante que el grupo en el que se encuentra la alumna no se quede solo en ningún momento en los cambios de clase (el profesor que les imparte materia no abandonará el aula hasta que el siguiente profesor haya llegado a la misma).

De igual modo, es importante sensibilizar al personal de comedor (si la alumna utiliza este servicio) para que se realice una vigilancia y control en las horas de comedor, así como a las cuidadoras del “recreo” de comedor. Debemos informar sobre el caso de acoso a este colectivo, ya que dada la particularidad de nuestra alumna (víctima activa) es posible que haya sido “mal entendida” y etiquetada erróneamente por estos profesionales.

La puesta en marcha del Proyecto Alumno Ayudante, nos permitirá que la vigilancia sea más exahustiva y eficaz. Así, estos alumnos ayudantes podran llevar a cabo tareas de control y acompañamiento, además de tener la posibilidad de mediar en caso de que aparezcan conflictos.

Pero además de estos alumnos ayudantes (que reciben una formación específica, y que no tienen por qué ser de la misma clase que nuestra alumna), tenemos que tener en cuenta a los compañeros de la alumna 24 que, como comentamos en el módulo 2, son pieza básica para conformar una sólida red de apoyo socio-emocional (leer entrada “Caso 2_alumna 24”, más abajo).

No podemos olvidar la importancia de los mensajes que llegan a los alumnos por otras vías, como la visual. Así, podríamos crear, dentro de la comisión de convivencia, una comisión de “cartelería”. En ella, se estudiarían las formas y contenidos de los diferentes carteles que se colocarían por el centro, apoyando una convivencia pacífica y promoviendo una campaña de información, sensibilización y concienciación acerca del acoso escolar (muy interesante para los espectadores pasivos, por ejemplo). En alguno de esos carteles se podría poner el teléfono contra el acoso escolar 900.018.018.

La creación de buzones en los que los alumnos (acosados y testigos) pudieran depositar sus denuncias/miedos/propuestas de manera confidencial es también una de las medidas que podríamos poner en marcha en el colegio.

En cuanto a las medidas organizativas de aula, destacamos que en el caso concreto que nos ocupa es importante que el alumnado esté organizado en equipos (de unos seis alumnos cada uno), para favorecer la socialización de la alumna. Los grupos serán heterogéneos, y el de la alumna 24 estará formado por alumnos prosociales (aquellos mejor valorados por los compañeros de clase) y por los compañeros con los que la alumna 24 manifestó encontrarse bien. Así, Antonio y Manuel (con los que la alumna manifiesta sentirse a gusto), además de la alumna 19, el alumno 12 y la alumna 4, podrían formar equipo junto a la alumna 24.

La propuesta pedagógica que mejor se adecúa a nuestro caso concreto es el trabajo por equipos basado en el aprendizaje cooperativo.
En el caso de la alumna 24, y asegurándonos que el grupo que hemos creado es una ambiente seguro y controlado para ella, la técnica que puede funcionar de manera más eficaz es “CO-OP CO-OP (formulada por Kagan en 1985), ya que en este procedimiento de metodología activa cooperativa la temática de estudio se subdivide entre los integrantes del grupo y cada alumno se especializa en ese apartado. Puede venir muy bien a nuestra alumna, ya que este tipo de tareas (en la que se tienen que volver “expertos” en una cuestión determinada) pueden reforzar la autoestima y dar control sobre la situación escolar, lo que podrá reducir los momentos de discusión y las llamadas de atención de las que tanto se quejan los compañeros.


PROTOCOLO DE ACTUACIÓN


La entrevista con la propia alumna 24 nos ofrecerá datos importantes a tener en cuenta. Le preguntaremos sobre cuestiones específicas de relación social (situación de “ningún amigo” dentro del aula, y/o qué alumnos serían elegidos por ella para acompañarla) y sobre los abusos en cuestión (tipo, incidencia, respuesta dada por la alumna...) y nos interesaremos por la carga emocional que conlleva estas circunstancias. La escucharemos y la tranquilizaremos, haciéndola ver que estamos a su lado y que la vamos a ayudar para que la situación cambie. Mostraremos nuestro apoyo y explicaremos los pasos a seguir en su caso (que veremos más adelante).

También los padres de la alumna tienen mucho que decir en este momento. Por los datos aportados en el informe (impulsividad, agresividad en las respuestas...), seguramente hayan sido citados varias veces por el profesor de la niña a lo largo del curso o de cursos anteriores. Se les informará de las actuaciones que van a ponerse en marcha y se recogerá más información relevante (por ejemplo, datos relacionados con el ciberacoso -si la niña cuenta con móvil personal, las horas que pasa frente al ordenador y si éste tiene algún tipo de bloqueo o control parental...-).

Con todo el alumnado del centro, pondremos en marcha un programa de ayuda entre iguales (por ejemplo “ALUMNO AYUDANTE, ver http://programaalumnoayudante.blogspot.com.es/-blog que recoge las actividades de formación del alumno ayudante- o http://www.orientacionandujar.es/2008/10/18/programa-de-alumnos-ayudantes-la-salle/ -página web que nos ofrece el programa y los talleres/actividades para llevarlo a cabo-). Con esto, buscamos la creación de una red sólida de ayuda entre los propios compañeros. Este programa se llevará a cabo en todo el centro escolar.

Asimismo, para el grupo clase, se realizarán talleres de resolución de conflictos y habilidades sociales (muy interesantes para el caso concreto que nos ocupa, pero aprovechables y positivos por el resto de alumnos de la clase), así como actividades de canalización de rabia y control de impulsos, que nos ofrecerá el orientador del centro. Se podrán poner en marcha en las clases de Educación Física, para seguir trabajándolas en otras asignaturas, como Lenguaje. Este tipo de talleres se pueden ofrecer por los propios profesores que imparten clase dentro del centro escolar, o por agentes externos al mismo (policía local, por ejemplo).
Asimismo, podremos ayudarnos de herramientas tecnológicas, y promover talleres que están instaurados en la red, como por ejemplo el programa “Tú decides en internet(http://www.tudecideseninternet.es/agpd1/) o “Pantallas amigas”(http://www.pantallasamigas.net/).

Desde tutoría, se llevarán a cabo actividades para la reflexión y asimilación de contenidos trabajados, así como para la organización de concursos, realización de carteles pro-sociales para colocar por el aula y/o pasillos, realización de debates, visionado de vídeos, role playing... que puedan dar continuidad al trabajo realizado.

En cuanto a los acosadores, se mantendrá una reunión con ellos, con el fin de que cesen las conductas agresivas. Se informará a los implicados de las consecuencias de sus actos, y se pondrá en conocimiento de las familias las medidas disciplinarias oportunas si no finalizan estos actos de acoso.
Con este tipo de alumnado (ya sea el acosador activo o el pasivo -ayudante o secuaz-), pondremos en marcha actividades de concienciación de daño realizado y de empatía. Podremos firmar contratos” de compromiso de eliminación de conductas agresivas y/o acosadoras, que se revisarán semanal o quincenalmente con dirección.

Se propondrán talleres para realizar por los profesores que deseen (ideal que se sumasen todo el claustro) sobre resolución de conflictos y empatía, y se tratará la importancia de tener “ojo crítico” a la hora de reconocer acoso escolar. Se podría recomendar la realización de algún curso como el que nos ocupa...


Se realizará un seguimiento de todas las actuaciones, necesario para evaluar la correcta administración de las mismas.

  • Con la alumna 24: Se mantendrán entrevistas periódicas (primero diarias, para posteriormente ampliar el lapso temporal -a semanales, quincenales y/o mensuales, según necesidades-) entre tutor/profesor y alumna. En ellas se le preguntará a la alumna por su estado emocional, y por los cambios ocurridos en sus relaciones escolares.
  • Con los compañeros/alumnos “apoyo” (de su clase): Se preguntará por el comportamiento de la alumna 24 y se recabará información sobre posibles momentos de acoso dentro del aula. Se mantendrán entrevistas quincenales entre alumnos y tutor/profesor en la que nos ofrecerán información sobre los avances de la alumna 24, y sobre los problemas que plantea ser ese “apoyo” para ellos (si existen). Se trabajará con los datos aportados con el fin de mejorar ese trabajo tan importante que están haciendo.
  • Con los alumnos acosadores: Se mantendrán entrevistas quincenales (si no aparecieran antes conductas agresivas por su parte) entre alumnos y equipo directivo y se revisará con ellos el contrato firmado.
  • Con los profesores: Se evaluará la actuación llevada a cabo en el centro en un primer claustro, y se revisará en posteriores reuniones (de tramo/CCP/...). Con carácter mensual, se llevará a cabo una evaluación de actuaciones organizativas (entradas/salidas; patio del recreo; cambio de aula...) en función de las actividades observadas. Se recogerán propuestas de mejora y se pondrán en marcha en momentos posteriores.
  • Con los padres: Nos reuniremos con los padres una vez al mes para intercambiar impresiones. Una vez la situación mejore sustancialmente, las visitas se podrán espaciar en el tiempo.
  • Con otros integrantes de la comunidad educativa (bedel, cuidadoras...): Nos reuniremos con ellos cuando sea necesario (para dar o recopilar información).