MÓDULO
IV. PRESENTACIÓN DE BUENAS PRÁCTICAS
Recordemos
el caso:
Caso de victimización
de tipo activo.
El cuestionario “socioescuela”
realizado a una grupo de sexto de primaria vierte una serie de datos
con los que debemos trabajar. Por un lado, que la “alumna 24”
parece ser víctima de acoso dentro de la escuela. Este dato lo
revelan las declaraciones de gran número de compañeros (20
testigos), y la de la alumna en cuestión, que confirma este dato (y
declara “llevarlo muy mal”). Por otro lado, el test
muestra un dato importante: un 74% de los alumnos de ese aula no
quieren a esta niña como compañera de mesa.
Al parecer, a todo ello se le une que
la alumna 24 presenta conductas disruptivas (llama constantemente la
atención, discute mucho y se muestra intranquila), que no pasan
desapercibidas por los compañeros de clase, y que son recogidas por
los mismos en el cuestionario.
Características del centro:
El colegio donde llevaremos a cabo las
actuaciones para minimizar este caso de acoso es un centro público
bilingüe de Educación Infantil y Primaria de la zona Noreste de
la Comunidad de Madrid. Con poco más de 700 alumnos, se encuentra
enclavado en un pueblo obrero de la periferia (San Fernando de
Henares), donde abundan las zonas verdes y las edificaciones
unifamiliares. El nivel socio-económico de las familias es medio,
con gran porcentaje de padres con nivel de estudios medio-superior.
El nivel de inmigración de los estudiantes es bajo, aunque un número
considerable de alumnos es descendiente de inmigrantes (procedentes
principalmente de Rumanía). La relación de las familias dentro del
marco de la escuela es fluida y, salvo excepciones, suelen participar
de la vida escolar.
En cuanto a la distribución de los
edificios que conforman las clases, podemos decir que el colegio se
divide en dos grandes edificios: uno más nuevo que otro. En el
edificio de “nueva” construcción se encuentran las aulas de
infantil, 1º y 2º; en el edificio “viejo”, las clases de 3º a
6º, dirección, comedor, psicomotricidad y sala de profesores.
Debemos aclarar que nuestro colegio
no posee gimnasio propio, y que los alumnos deben salir del
centro para ir a un polideportivo cercano que comparten con otro
colegio (esto es muy importante, ya que las agresiones también se
pueden producir en estos desplazamientos).
MEDIDAS
PEDAGÓGICAS A TOMAR:
El documento que guiará la toma de
decisiones en nuestra actuación es el Plan
de Convivencia, que recoge medidas
organizativas concretas (entradas, salidas, recreos...). Dentro del
mismo, encontramos el Reglamento de Régimen
Interno, en el que aparecen explicitadas las normas a las
que están sujetos los integrantes de la comunidad educativa
(derechos y deberes). Debemos destacar las figuras de Dirección y
Jefatura de Estudios, además del de Orientador del centro, pues son
los encargados de revisar y prestar atención a las posibles
modificaciones que se puedan presentar.
El Plan de
Acción Tutorial, por su parte, nos permite dar sentido a
todo lo trabajado con nuestros alumnos, concretizando los datos y
tareas generales de otros documentos en el aula particular que nos
compete.
Asimismo, el Decreto 15/2007 de 19
de abril, por el que se establece el marco regulador de la
convivencia en los centros de la Comunidad de Madrid, nos dará
unas pautas para crear una comisión de
convivencia eficaz.
Así, las medidas que tomaremos en este
caso concreto, en aras de favorecer la seguridad del contexto
escolar, se pueden dividir en varias actuaciones, en función del
momento, lugar y/u objetivo a conseguir.
Consideramos que la
vigilancia y el control de espacios dentro del
centro debe ser primordial para prevenir conflictos. Teniendo en
cuenta que los momentos de mayor riesgo son los períodos “entre
clases” (cambios, recreo, salida...), pondremos especial
atención al control de dichos espacios y momentos.
En nuestro caso, se dividirá los
recreos en zonas de vigilancia, para que los profesores
encargados puedan “controlar” más eficazmente todos los rincones
del mismo.
Por otro lado, es importante que el
grupo en el que se encuentra la alumna no se quede solo en ningún
momento en los cambios de clase (el profesor que les
imparte materia no abandonará el aula hasta que el siguiente
profesor haya llegado a la misma).
De igual modo, es importante
sensibilizar al personal de comedor (si la alumna
utiliza este servicio) para que se realice una vigilancia y control
en las horas de comedor, así como a las cuidadoras del “recreo”
de comedor. Debemos informar sobre el caso de acoso a este colectivo,
ya que dada la particularidad de nuestra alumna (víctima activa) es
posible que haya sido “mal entendida” y etiquetada erróneamente
por estos profesionales.
La puesta en marcha del Proyecto
Alumno Ayudante, nos permitirá que la
vigilancia sea más exahustiva y eficaz. Así, estos alumnos
ayudantes podran llevar a cabo tareas de control y acompañamiento,
además de tener la posibilidad de mediar en caso de que aparezcan
conflictos.
Pero además de estos alumnos ayudantes
(que reciben una formación específica, y que no tienen por qué ser
de la misma clase que nuestra alumna), tenemos que tener en cuenta a
los compañeros de la alumna 24 que,
como comentamos en el módulo 2, son pieza básica para conformar una
sólida red de apoyo socio-emocional (leer entrada “Caso
2_alumna 24”, más abajo).
No podemos olvidar la importancia de
los mensajes que llegan a los alumnos por otras vías, como la
visual. Así, podríamos crear, dentro de la comisión de
convivencia, una comisión de “cartelería”.
En ella, se estudiarían las formas y contenidos de los diferentes
carteles que se colocarían por el centro, apoyando una
convivencia pacífica y promoviendo una campaña de información,
sensibilización y concienciación acerca del acoso escolar (muy
interesante para los espectadores pasivos, por ejemplo). En alguno de
esos carteles se podría poner el teléfono contra el acoso escolar
900.018.018.
La creación de buzones
en los que los alumnos (acosados y testigos) pudieran depositar sus
denuncias/miedos/propuestas de manera confidencial es también una de
las medidas que podríamos poner en marcha en el colegio.
En cuanto a las medidas
organizativas de aula, destacamos que en el
caso concreto que nos ocupa es importante que el alumnado esté
organizado en equipos
(de unos seis alumnos cada uno), para favorecer la
socialización de la alumna. Los grupos serán heterogéneos,
y el de la alumna 24 estará formado por alumnos prosociales
(aquellos mejor valorados por los compañeros de clase) y por los
compañeros con los que la alumna 24 manifestó encontrarse bien.
Así, Antonio y Manuel (con los que la alumna manifiesta sentirse a
gusto), además de la alumna 19, el alumno 12 y la alumna 4, podrían
formar equipo junto a la alumna 24.
La propuesta
pedagógica que mejor se adecúa a nuestro caso
concreto es el trabajo por equipos basado en el aprendizaje
cooperativo.
En el caso de la alumna 24, y
asegurándonos que el grupo que hemos creado es una ambiente seguro y
controlado para ella, la técnica que puede funcionar
de manera más eficaz es “CO-OP
CO-OP (formulada por Kagan en 1985), ya que en
este procedimiento de metodología activa cooperativa la temática de
estudio se subdivide entre los integrantes del grupo y cada alumno se
especializa en ese apartado. Puede venir muy bien a nuestra alumna,
ya que este tipo de tareas (en la que se tienen que volver “expertos”
en una cuestión determinada) pueden reforzar la autoestima y
dar control sobre la situación escolar, lo que podrá reducir
los momentos de discusión y las llamadas de atención de las que
tanto se quejan los compañeros.
PROTOCOLO
DE ACTUACIÓN
La
entrevista
con la propia alumna 24 nos
ofrecerá datos importantes a tener en cuenta. Le preguntaremos sobre
cuestiones específicas de relación social (situación de “ningún
amigo” dentro del aula, y/o qué alumnos serían elegidos por ella
para acompañarla) y sobre los abusos en cuestión (tipo, incidencia,
respuesta dada por la alumna...) y nos interesaremos por la carga
emocional que conlleva estas circunstancias. La escucharemos y la
tranquilizaremos, haciéndola ver que estamos a su lado y que la
vamos a ayudar para que la situación cambie. Mostraremos nuestro
apoyo y explicaremos los pasos a seguir en su caso (que veremos más
adelante).
También
los
padres de
la alumna tienen mucho que decir en este momento. Por los datos
aportados en el informe (impulsividad, agresividad en las
respuestas...), seguramente hayan sido citados varias veces por el
profesor de la niña a lo largo del curso o de cursos anteriores. Se
les informará de las actuaciones que van a ponerse en marcha y se
recogerá más información relevante (por ejemplo, datos
relacionados con el ciberacoso -si la niña cuenta con móvil
personal, las horas que pasa frente al ordenador y si éste tiene
algún tipo de bloqueo o control parental...-).
Con
todo el alumnado del centro,
pondremos en marcha un programa de ayuda entre iguales (por ejemplo
“ALUMNO
AYUDANTE”,
ver
http://programaalumnoayudante.blogspot.com.es/-blog
que recoge las actividades de formación del alumno ayudante- o
http://www.orientacionandujar.es/2008/10/18/programa-de-alumnos-ayudantes-la-salle/
-página
web que nos ofrece el programa y los talleres/actividades para
llevarlo a cabo-). Con esto, buscamos la creación
de una red sólida de ayuda entre los propios compañeros.
Este programa se llevará a cabo en todo el centro escolar.
Asimismo,
para el grupo
clase, se
realizarán talleres
de resolución de conflictos y habilidades sociales
(muy interesantes para el caso concreto que nos ocupa, pero
aprovechables y positivos por el resto de alumnos de la clase), así
como actividades de canalización de rabia y control de impulsos, que nos ofrecerá el orientador del centro. Se
podrán poner en marcha en las clases de Educación Física, para
seguir trabajándolas en otras asignaturas, como Lenguaje. Este tipo
de talleres se pueden ofrecer por los propios profesores que imparten
clase dentro del centro escolar, o por agentes externos al mismo
(policía local, por ejemplo).
Asimismo,
podremos ayudarnos de herramientas tecnológicas, y promover talleres
que están instaurados en la red, como por ejemplo el programa “Tú
decides en internet”(http://www.tudecideseninternet.es/agpd1/)
o “Pantallas
amigas”(http://www.pantallasamigas.net/).
Desde
tutoría,
se llevarán a cabo actividades para la reflexión y asimilación de
contenidos trabajados, así como para la organización de concursos,
realización de carteles pro-sociales
para colocar por el aula y/o pasillos, realización de
debates, visionado de vídeos, role playing... que puedan dar
continuidad al trabajo realizado.
En
cuanto a los acosadores,
se mantendrá una reunión
con ellos, con el fin de que cesen las conductas agresivas. Se
informará a los implicados de las consecuencias de sus actos, y se
pondrá en conocimiento de las familias las medidas disciplinarias
oportunas si no finalizan estos actos de acoso.
Con
este tipo de alumnado (ya sea el acosador activo o el pasivo
-ayudante o secuaz-), pondremos en marcha actividades de
concienciación de daño realizado y de empatía. Podremos firmar
“contratos”
de compromiso de eliminación de conductas agresivas y/o
acosadoras, que se revisarán semanal o quincenalmente con dirección.
Se
propondrán talleres para realizar por los profesores que deseen
(ideal que se sumasen todo el
claustro) sobre resolución de conflictos y
empatía, y se tratará la importancia de tener “ojo crítico” a
la hora de reconocer acoso escolar. Se podría recomendar la
realización de algún curso como el que nos ocupa...
Se
realizará un seguimiento
de todas las actuaciones, necesario para
evaluar la correcta administración de las mismas.
- Con la alumna 24: Se mantendrán entrevistas periódicas (primero diarias, para posteriormente ampliar el lapso temporal -a semanales, quincenales y/o mensuales, según necesidades-) entre tutor/profesor y alumna. En ellas se le preguntará a la alumna por su estado emocional, y por los cambios ocurridos en sus relaciones escolares.
- Con los compañeros/alumnos “apoyo” (de su clase): Se preguntará por el comportamiento de la alumna 24 y se recabará información sobre posibles momentos de acoso dentro del aula. Se mantendrán entrevistas quincenales entre alumnos y tutor/profesor en la que nos ofrecerán información sobre los avances de la alumna 24, y sobre los problemas que plantea ser ese “apoyo” para ellos (si existen). Se trabajará con los datos aportados con el fin de mejorar ese trabajo tan importante que están haciendo.
- Con los alumnos acosadores: Se mantendrán entrevistas quincenales (si no aparecieran antes conductas agresivas por su parte) entre alumnos y equipo directivo y se revisará con ellos el contrato firmado.
- Con los profesores: Se evaluará la actuación llevada a cabo en el centro en un primer claustro, y se revisará en posteriores reuniones (de tramo/CCP/...). Con carácter mensual, se llevará a cabo una evaluación de actuaciones organizativas (entradas/salidas; patio del recreo; cambio de aula...) en función de las actividades observadas. Se recogerán propuestas de mejora y se pondrán en marcha en momentos posteriores.
- Con los padres: Nos reuniremos con los padres una vez al mes para intercambiar impresiones. Una vez la situación mejore sustancialmente, las visitas se podrán espaciar en el tiempo.
- Con otros integrantes de la comunidad educativa (bedel, cuidadoras...): Nos reuniremos con ellos cuando sea necesario (para dar o recopilar información).