La sociedad cambia, brutalmente... a cada segundo. Si comparamos la tecnología de hoy con la de hace
veinte años, podremos comprobar que muy poco (o nada) se parece una
a otra. Asimismo, los modelos familiares, las técnicas para
encontrar empleo o las fórmulas publicitarias han visto modificado
su esencia para adecuarse a los cambio sociales. No así la escuela,
que sigue reproduciendo el mismo modelo lineal maestro/alumno de hace
siglos (el primero enseña; el segundo, aprende -de esa enseñanza-).
En los últimos tiempo, se ha puesto de
manifiesto la necesidad de un cambio en el modelo “magistral” de
enseñanza, y las nuevas propuestas, en este sentido, promueven un
cambio de orientación, poniendo como principal protagonista al
alumno (como responsable de su aprendizaje).
En nuestras manos está facilitar un
espacio/ambiente/contexto (llámese como se desee) adecuado para que
ello se lleve a cabo con el mejor de los resultados: el aprendizaje
óptimo del alumno.
Todas estas “nuevas” metodologías
(y entrecomillo la palabra nuevas porque todos -o casi todos-
estamos pensando ahora mismo en Montessori, entre otros...), pretenden
la implicación activa del alumno en el proceso de su aprendizaje. Y
esto es complicado. No solo porque los profesores no estamos
familiarizados con este tipo de estrategias (que también), si no
porque los alumnos -y padres-, por muy pequeños que sean, se han “acomodado”
al modelo lineal del que hablábamos más arriba...
Darle ese protagonismo a los alumnos
requiere una inversión. Inversión de tiempo y de esfuerzo
(formación del profesor; investigación por parte del alumnado...).
Esfuerzo que muchas veces no se ve “recompensado” con objetivos
esperados no cumplidos (muchas veces por falta de tiempo...
pescadilla que se muerde la cola).
Dentro de estas “nuevas”
estrategias, encontramos el modelo FLIPPED
CLASSROOM (o “aprendizaje al revés”), que
consiste en modificar el contexto en el que el alumno aprende,
otorgando al ámbito
extraescolar todo el peso del proceso de aprendizaje. El
alumno, por tanto, es el principal responsable de su
aprendizaje. El maestro queda relegado a mero “guía”,
acompañante.
Este tipo de estrategia, personalmente
la entiendo como útil en educaciones secundarias (en Educación
Primaria queda supeditada a la ayuda extra de los papás -que muchas
veces no tienen ese tiempo de ayuda para otorgar a sus
hijos...-). Para los alumnos de nuestros cole, este método es
“utilizable” en contadas ocasiones (preparación de un proyecto
de un tema puntual, no para toda el área/materia).
Pero existen otros tipos de
metodologías que han demostrado buenos resultados. Entre ellas,
podemos resaltar el aprendizaje
cooperativo, en el que el alumno “necesita” de
los demás para alcanzar una meta común. Este tipo de estrategias
las considero importantes a la hora de trabajar el acoso escolar, ya
que cada integrante del barco es necesario para llegar a buen
puerto... Cada uno aportará su granito de arena en la tarea y
se evaluará individualmente a cada integrante del grupo (muy
importante también este aspecto). Se resalta la interdependencia
de los alumnos.
Este tipo de procedimiento tiene que
controlar los tiempos de trabajo.
Se puede implantar fácilmente en las
aulas de colegios de Primaria (por ejemplo, con el uso de “grupos
interactivos”).
Por último, y no por ello menos
importante, otro de los métodos que involucran a los alumnos en su
propio proceso de aprendizaje es el aprendizaje
por proyectos. En este caso, los alumnos aplican en
proyectos reales todo lo “aprendido” en el aula. Este tipo de
aprendizajes, orientados a la acción, trabaja con la realidad
cotidiana del alumno.
Muy importante, a la hora de instaurar
esta metodología, es el tiempo de preparación de material por parte
del profesorado (estudio detallado de los posibles aspectos
motivadores de cada tema, búsqueda de información y de material,
organización con otros profesionales -otras áreas-...). Creo
necesario el apoyo de varios maestros para llevar a cabo este “estilo
de enseñanza” y mucho tiempo de trabajo antes/durante/después...
Este tipo de metodología, a mi
entender, se puede implantar más fácilmente el materias
relacionadas con las Ciencias.
El peligro con el que contamos al
implantar estos proyectos es que no todos los integrantes de los
grupos participen...
Con todo lo anterior expuesto, y a modo
de resumen, podemos afirmar que las nuevas técnicas de estudio
fomentan el protagonismo del alumno en su proceso de
aprendizaje.
Para que ello pueda llegar a producirse, también tenemos que tener
en cuenta que los espacios deben cambiar. Así, la
colocación/orientación de las mesas, el mobiliario, la
información/cartelería... todo debe apoyar nuestra causa. Así, las
estrategias metodológicas deben estar respaldadas por unas
adecuadas estrategias organizativas.
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